Damien Chazelle: de la frustración al éxito.

¿Quién es Damien Chazelle? ¿Cómo ha conseguido pasar de ser un batería de jazz fallido a convertirse en el director más joven en ganar el Oscar?

Damien Chazelle es un director, guionista y productor de cine estadounidense y francés. Dirigió y escribió lo que podríamos decir que son dos «must» del cine de estos últimos años: Whiplash (2014) y La La Land (2016). Aunque probablemente lo conozcáis por el segundo film mencionado, Whiplash fue su primer éxito y con el que todo Hollywood comenzó a prestarle más atención, convirtiéndose en el objetivo de todas las miradas a pesar de no ser su primera cinta.

El cine que dirige este joven de 34 años es el de alguien que ha visto muchas películas, sobretodo los grandes clásicos y muchos musicales. Es un detalle que se puede deducir de sus trabajos pero también es algo de lo que ha hablado constantemente en entrevistas: “Recuerdo cuando vi por primera vez Umbrellas Of Cherbourg. Por supuesto que la vi en una cinta de VHS horrible. Aunque eso no me importaba. Nunca había visto un musical como ese, uno que fuese tan brutal como el ejemplar de MGM que estaba teniendo la oportunidad de ver, pero entre las subidas y bajadas, por así decirlo, intentaba reflejar algún tipo de versión realista de la vida y como las cosas no siempre funcionan. Hay algo simplemente precioso y poético en ella, y es por eso probablemente, por lo que es mi película favorita. Siento que en parte [La La Land] comenzó allí.”

A primera vista, puede parecer que Whiplash y La La Land no tengan nada que ver aunque ambos filmes traten de cerca la música jazz. Sin embargo, sí que tienen similitudes considerables ya que nos hacen reflexionar sobre lo mismo: la obsesión y el sacrificio por el triunfo. Pero ¿por qué? Una vez más, la realidad está muy relacionada con la ficción y esto se debe al viaje personal del director, el cual refleja en sus dos grandes éxitos.

Whiplash nos cuenta la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), un prometedor batería de jazz que se matricula en el conservatorio de música Shaffer, en Nueva York, considerado el mejor del país. Allí se encuentra con el que será su profesor, Terence Fletcher (J. K. Simmons), un perfeccionista y abusivo director de orquesta que no se detendrá ante nada hasta conseguir el máximo potencial de su joven estudiante.

Este film estuvo nominado en varias categorías de los premios de la Academia, incluyendo Mejor Película, pero terminó llevándose los de Mejor Actor de Reparto, Mejor Montaje y Mejor Sonido.

¿Y en qué está relacionada con su vida personal?, os preguntaréis. Pues en que Chazelle pese a que siempre quiso dedicarse al cine, cuando iba al instituto se formó como baterista de jazz. Tal y como nos cuenta en su primer éxito, allí fue donde conoció a su profesor de batería, que tenía un carácter muy fuerte y que acabó siendo la inspiración para crear el personaje de Terence Fletcher.

Unos años más tarde, cuando terminó del instituto, fue a la Universidad de Harvard donde se graduó en estudios Visuales y Ambientales. Ahí conoció a Justin Hurwitz, compositor de la música de sus dos filmes. “Sabes, en ese momento me empecé a interesar por los musicales. Solía actuar en ellos cuando estaba en la universidad. Allí fue donde conocí a Justin, quien hacía la música. Siempre estábamos hablando de lo genial que sería intentar hacer un musical pero eso estaba muy arraigado a lo tradicional, queríamos que fuera contemporáneo, que tuviera gente real, personas con cosas en común, y que tratara de cómo a veces se siente la vida.”

No obstante, este joven director ya tenía otra gran idea rondando su cabeza antes de escribir esta película. Desde 2006, Chazelle ya había concebido la cinta de La La Land, que se convirtió en su proyecto vital, pero simplemente pensó que no era el momento y que tenía que hacer otra cosa, así es como nació Whiplash. Esto hizo que Damien se frustrara al comenzar a escribir el guión ya que tenía que conformarse con hacer algo mucho más pequeño y que pudiera realizar de manera realista sin tener que filmar a cien bailarines en una autopista.

Finalmente, en 2016 llegó La La Land, donde nos narra la historia de Mia Dolan (Emma Stone), una camarera de una cafetería que aspira a ser una famosa actriz y Sebastian Wilder (Ryan Gosling), un pianista de jazz desempleado con grandes ambiciones. A pesar de sus diferencias y sus personalidades totalmente opuestas, diferentes acontecimientos harán que sus caminos acaben cruzándose.

Con este film, Chazelle se coronó como uno de los mejores directores de esta última década ya que no solo obtuvo el Oscar a Mejor Director (siendo el más joven en lograr este galardón hasta ahora) sino que también arrasó con los premios de Mejor Actriz, Mejor Canción Original, Mejor Banda Sonora, Mejor Fotografía y Mejor Diseño de Producción. Pero, lo más impresionante es que, a pesar de que solamente ganara 6 premios estuvo nominada en 14 categorías diferentes siendo la tercera película de toda la historia de los Oscars en conseguir este número, empatada ni más ni menos junto con Titanic y All About Eve.

Comparando sus dos obras detenidamente podemos ver como por un lado, en Whiplash, se abre un debate sobre si la perfección es la llave al éxito profesional. Para conseguirlo, el protagonista tiene que sacrificar su tiempo libre, renunciar al amor y hasta a su salud y, sólo entregando hasta su última gota de sudor consigue encontrar ese tempo perfecto que le exige su profesor de batería.

Por el otro, con La La Land, mantiene el debate y lo lleva más allá, donde remarca de nuevo que en el arte y el trabajo no hay tiempo para el amor. Si queremos triunfar tenemos que renunciar a encontrar una pareja y obsesionarnos con luchar únicamente por nuestros sueños como hacen Mia y Sebastian al decidir que lo mejor para ambos es tomar caminos distintos a pesar del amor que sienten mutuamente. Esta cinta deja claro que la vida está hecha de elecciones y que la felicidad plena no existe.

Podemos llegar a la conclusión de que Chazelle, como hemos mencionado anteriormente, es un director obsesionado con el éxito y los sacrificios que hay que realizar para conseguirlo. Su visión es más bien pesimista, y en las dos películas de las que hemos hablado encontramos el mismo mensaje: no se puede tener todo y si no estás dispuesto a darlo todo por tus metas no eres merecedor de conseguirlas. Tanto Whiplash como La La Land se centran en «tontos» que sueñan con alcanzar sus ambiciones. Sin embargo, todos tenemos dentro de nosotros un trozo de estos personajes «tontos» que sueñan con conseguir sus metas en la vida y buscan la felicidad plena. Incluso el propio Damien Chazelle, ¿no creéis?

2 comentarios sobre “Damien Chazelle: de la frustración al éxito.

Deja un comentario